Prevención de la tortura Guía operacional para las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos
Por último, el análisis debería contemplar el entorno institucional general. El nivel de rendición de
cuentas y de transparencia de las autoridades, la existencia de políticas públicas en relación con la
prevención del delito y la eficacia de los mecanismos de denuncia son factores que pueden reducir el
riesgo de tortura, junto con la efectividad de los agentes externos, como las INDH y las organizaciones
de la sociedad civil.
Situaciones de riesgo
Cualquier situación en la que una persona sea privada de su libertad y en la que exista un desequilibrio
de poder, siendo una persona totalmente dependiente de otra, constituye una situación de riesgo.11
El riesgo de que ocurran tortura o tratos crueles es más elevado en ciertos momentos durante el período de
detención de una persona, como por ejemplo en los momentos iniciales de detención y custodia policial, así
como durante el traslado de un centro de detención a otro. Las situaciones en que las personas privadas
de su libertad están aisladas de los demás también pueden hacer que aumente el riesgo de tortura o tratos
crueles, en particular en caso de detención en régimen de incomunicación o aislamiento.
El riesgo de tortura y otras formas de tratos crueles existe dentro de toda instalación cerrada; no
solamente las prisiones y las comisarías, sino también, por ejemplo, en centros psiquiátricos, de
detención de menores, de detención de inmigrantes y en las zonas de tránsito de puertos internacionales.
Víctimas potenciales
Puede resultar difícil identificar qué personas o grupos tienen mayor riesgo de ser víctimas de tortura
o tratos crueles, ya que ese riesgo puede variar significativamente en función del contexto nacional.
De hecho, cualquier persona podría estar potencialmente en riesgo. No obstante, en general quienes
corren un mayor riesgo de ser víctimas de tortura o tratos crueles son los grupos vulnerables o
desfavorecidos de la sociedad, como los grupos minoritarios (raciales, étnicos, religiosos o lingüísticos),
mujeres, menores, migrantes, personas con discapacidad, personas sin hogar y personas pobres.
Toda estrategia eficaz de prevención requiere un cierto nivel de voluntad política de lucha contra la
tortura, que se declare públicamente y sea posible someterla a monitoreo. En un entorno en el que
la tortura se utilice sistemáticamente para silenciar a la oposición política, lo más probable es que las
iniciativas de prevención fracasen o bien se utilicen como propaganda política.
Es importante hacer hincapié en que ningún Estado está exento del riesgo de tortura o tratos crueles. Por
ello, siempre es necesario estar vigilante, y desarrollar y aplicar estrategias de prevención que sean eficaces.
3. Los tres componentes de una estrategia integrada de
prevención
El desarrollo de una estrategia amplia de prevención de la tortura exige adoptar un enfoque integrado,
compuesto por tres elementos interrelacionados:
• Un marco jurídico que prohíba la tortura;
• La aplicación efectiva de dicho marco jurídico;
• Mecanismos de monitoreo del marco jurídico y su aplicación.
La lucha contra la tortura se ha centrado, durante mucho tiempo, en los primeros dos elementos
de esta estrategia, en particular en la promulgación de leyes y en el enjuiciamiento de causas. Un
marco jurídico eficaz es una parte esencial de todo programa destinado a luchar contra la tortura. Sin
11
Consúltese el concepto de “indefensión” desarrollado por el Relator Especial sobre la Tortura (E/CN.4/2006/6, párrs. 39 y 40).
El artículo 10.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece un vínculo entre los derechos a la libertad y
la integridad personal y declara que “toda persona privada de libertad será tratada humanamente y con el respeto debido a
la dignidad inherente al ser humano”.
4 | Introducción: El concepto de prevención de la tortura y su aplicación