Prevención de la tortura Guía operacional para las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos
Aunque las definiciones anteriores son instructivas, resultan insuficientes para definir adecuadamente
el concepto de prevención en relación con la tortura y otras formas de tratos crueles.
En este momento en que muchas de las intervenciones en la lucha contra la tortura se describen como
“prevención”, es importante distinguir entre dos formas diferentes de prevención de la tortura. Dicha
distinción se basa en el momento en que ocurre la intervención y el enfoque que se emplea en ella.
La prevención directa (mitigación) tiene como objetivo prevenir que ocurra la tortura reduciendo
los factores de riesgo y eliminando las posibles causas. Esta intervención se produce antes de que se
produzca la tortura y su finalidad es abordar las raíces de las causas que pueden dar lugar a la tortura
y los tratos crueles; se caracteriza por la formación, educación y monitoreo periódico de los lugares de
detención. La prevención directa mira a lo lejos y su objetivo, a largo plazo, es crear un entorno en el
que sea improbable que ocurra la tortura.10
La prevención indirecta (disuasión) tiene lugar después de que ya hayan ocurrido casos de tortura o
tratos crueles y se centra en evitar la repetición de esos actos. Para ello, el objetivo de la prevención
indirecta es convencer a los torturadores potenciales, mediante la investigación y documentación de
los casos ocurridos, la denuncia, el enjuiciamiento, la comparecencia en juicio y el castigo de los
autores, así como la reparación a las víctimas, de que la tortura se paga a un “precio mayor” que los
posibles “beneficios” que pueda reportar.
Es importante tener presente la distinción entre un tipo y otro de prevención puesto que ambos enfoques
emplean estrategias y metodologías muy distintas. Sin embargo, ambas son complementarias y
deberían formar parte de todo programa integrado destinado a prevenir la tortura.
2.2. Análisis de los factores de riesgo
Con miras a abordar eficazmente las causas profundas de la tortura y otras formas de tratos crueles,
toda estrategia de prevención directa debería comenzar por realizar un análisis exhaustivo de los
factores de riesgo (las condiciones que aumentan las posibilidades de que ocurra la tortura).
El entorno político general es un factor importante que conviene considerar, puesto que la falta de
voluntad política para prohibir la tortura, la falta de apertura de gobernanza, la falta de respeto del
estado de derecho y unos niveles elevados de corrupción pueden hacer que aumente el riesgo de que
ocurra la tortura. Esto mismo es válido para el entorno social y cultural. Cuando existe una cultura
de violencia, o un gran apoyo del público a la actuación “severa” con el delito, también aumenta el
riesgo de que ocurra la tortura.
De igual modo, debería analizarse el marco jurídico nacional. En los países donde está prohibida la
tortura en la Constitución y en el ordenamiento jurídico, y donde es un delito específico contemplado
en el código penal, probablemente el riesgo de que ocurran casos de tortura será menor que en los
países donde no se dan esas condiciones. El análisis también debería centrarse en las normas y los
reglamentos que se aplican a los lugares donde se priva a las personas de su libertad, así como en la
existencia de las adecuadas salvaguardas jurídicas. Asimismo se debería analizar muy detenidamente
el modo en que se aplica en la práctica el marco jurídico.
Otro factor que es importante considerar es la organización y el funcionamiento del sistema de
justicia penal. El nivel de independencia del poder judicial, así como la importancia que se da a
las confesiones en el sistema de justicia penal, tendrá lógicamente una influencia directa en el riesgo
de que se produzcan tortura. Habida cuenta de que este riesgo es más elevado en los primeros
momentos de la detención, se debería prestar una especial atención a las fuerzas del orden. A este
respecto, la cultura institucional, el papel y funcionamiento de la policía y los procesos de contratación
y capacitación de los agentes pueden influir positiva o negativamente en el riesgo de tortura.
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En el ámbito médico, esto se denomina “prevención primaria” (esto es, todas las medidas adoptadas para reducir el riesgo de
que ocurra una enfermedad).
Introducción: El concepto de prevención de la tortura y su aplicación | 3